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"Cada treinta segundos muere una persona de malaria"

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El médico español asegura que en 2011 estará lista la vacuna aunque no será la solución definitiva - Marta Cuatrecasas | Barcelona | 

Sorprende su optimismo, en un mundo acaparado de malas noticias. 'Nos olvidamos a veces de explicar los grandes logros', me revela el doctor Pedro Alonso, recientemente galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.

Él y su equipo de científicos del Centro de Investigación de Salud de Manhiça (Mozambique) han desarrollado la primera vacuna contra la malaria y están a punto de llevar a cabo un ensayo con 16.000 niños africanos para probar su eficacia.

El estudio es el último paso para que la vacuna pueda ser comercializada y que, según Pedro Alonso, podría ocurrir en 2011. El médico asturiano ha sido el encargado de dar pistoletazo de salido al IV Congreso de Universidad y Cooperación donde se mostró muy crítico con las universidades catalanes que son 'incapaces de articular una oferta seria de formación que compita con Harvard u otras universidades internacionales.'

 

¿Estamos a punto de ganar la batalla contra la malaria? Es un paso gigantesco pero no la varita mágica pues la vacuna ofrece un treinta o cincuenta por ciento de protección. Tendrá un impacto grande siempre y cuando la usemos con las demás herramientas de control de la malaria.

¿Antimaláricos? Y mosquiteras, insecticidas, etc. La malaria es una enfermedad mucho más complicada que cualquier otra por eso está resultando muy difícil encontrar una vacuna que ofrezca el cien por cien de protección.

Veo que aún con la vacuno no nos desprenderemos de los antimaláricos para viajar a África. ¿Es nocivo tomar tanta profilaxis si pasas largas temporadas en el país? Salvo el Lariam, que provoca bastantes efectos secundarios, el resto de fármacos se deben tomar estés un mes, dos años o más. Si tomas bien la profilaxis el riesgo de contagiarte es mínimo.

Entonces, ¿por qué no se receta profilaxis a los locales? Sería una solución porque apenas habría muertes por malaria, pero es imposible mantener una profilaxis de por vida para todo el mundo.

¿Se pueden crear resistencias a estos medicamentos? Sí y ya se han creado. El resochin y la cloroquina eran fármacos muy eficaces pero dejaron de funcionar porque el parásito de la malaria mutó.

Desde los años sesenta hasta el siglo actual, ¿de qué manera ha mejorado la salud en los países en vías de desarrollo? Hemos hecho más en estos últimos cincuenta años que en toda nuestra historia.

Por fin un discurso optimista en el mundo de la cooperación. Pocas veces transmitimos adecuadamente las buenas noticias. Da la sensación de que en el mundo de la cooperación es mejor denunciar los problemas que explicar los logros. Explicando los problemas se moviliza las conciencias pero también diciendo que hemos hecho más en menos de cien años que en toda nuestra historia. No vendemos una ilusión, sino una realidad posible.

¿Qué le llevó a África? No fue por ninguna pulsión misionera. Llegué en 1984 a Gambia porque me atraía trabajar en países en vías de desarrollo.

Más de veinte años en África, ¿es duro vivir allá? ¡Qué va! Yo me lo paso pipa. Uno no debe ir a sufrir sino a hacer un buen trabajo y, sobretodo, con el corazón. Ves muchas desgracias, pero también mucha alegría. África es un continente alegre, aunque los medios nos vendan una imagen equivocada. Desde que la pisé por primera vez tuve muy claro que quería enfocar mi carrera a los problemas de salud de los países en vías de desarrollo. He tenido la suerte de poder hacer esto y espero seguir haciéndolo en el futuro.

¿Qué dificultades tuviste al principio cuando llegaste a Mozambique? Desarrollar el centro de investigación fue difícil al principio porque no era un concepto que se entendiera bien en esa época. Hace 16 años no se entendía que las universidades y la investigación jugaran un papel importante como herramienta para la promoción del desarrollo. Cooperación era única y exclusivamente lo que hacían las oenegés: enviar médicos, construir pozos, etc.

¿Con qué equipo humano cuenta el centro? 270 personas de las cuales sólo seis, más o menos, son occidentales. El presidente de la fundación es el ex primer ministro del país. Creemos en que hay que transferir el centro a los locales para que sean ellos los que lo dirijan, para que sea un centro de investigación mozambicano.

Con la crisis económica, ¿han cerrado el grifo los donantes? Todavía no pero tenemos miedo. El mercado de la cooperación necesita ser predecible y saber si el año que viene contará o no con los fondos. Cualquier fenómeno de desarrollo necesita una constancia y los dientes de sierra son malos. Si occidente es capaz de movilizar de un día para otro, en el caso del gobierno español, cincuenta millones de euros, o Estados Unidos, 700 billones de euros, no me sirve la excusa de que la economía va mal porque la cooperación significa una cantidad mínima.

¿Qué hace que África sea el continente con más mortalidad infantil, enfermedades y pobreza? Existen distintas teorías. Yo comparto la teoría que desarrolla el libro 'Guns, germs and steel' que expone que la salud es la clave del desarrollo. Hay factores ecológicos y medioambientales que han determinado la evolución de las distintas poblaciones. ¿Qué tipo de agricultura se practica en África?

¿De subsistencia? En Europa, en cambio, no. Nosotros teníamos animales de carga que nos permitieron pasar de una agricultura de subsistencia a una intensiva y, de esta forma, no sólo cultivar para nosotros, sino para más gente.

¿En África no hay caballos o burros? Muy pocos. ¿Sabes por qué?

No... Por la mosca tse tse. La enfermedad ha sido la causa de la pobreza y cuanta más pobreza más enfermedad, y así sucesivamente.

¿Y qué hay de las cebras? No, a ellas no les pica por el dibujo de su piel. Pero no sirven porque son indomables.

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