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«Nuestra Justicia se encuentra ya tan desprestigiada que no puede estarlo más»

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El presidente de los abogados españoles cree que sería necesario «duplicar el número de jueces» para acabar con el colapso de sentencias - M. JOSÉ TOMÉ Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. BILBAO

ImageCarnicer, en el Colegio de Abogados de Bilbao. / JORDI ALEMANY«La abogacía es muy autocrítica, pero también es muy crítica», confiesa Carlos Carnicer. Y da buena prueba de ello: el presidente de los letrados españoles, que inauguró en Bilbao unas jornadas de escuelas de práctica jurídica, no se censuró a la hora de hacer un sombrío diagnóstico de una Justicia que «ya no puede estar más desprestigiada» y para la que reclama un pacto de Estado que ponga fin a situaciones «demenciales». -Son tiempos convulsos para la Administración de Justicia. -Esto no es nada nuevo.

Llevamos demasiado, demasiado tiempo, con una Justicia que no responde a los cánones de un Estado de Derecho moderno. -El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha alertado del grave colapso de los juzgados de lo Penal, con casi 270.000 sentencias pendientes de ejecución.

¿Es real esa cifra? -Es real, no cabe ninguna duda, pero ¿por qué se acota sólo a los juzgados de lo Penal y no a los demás? Mi estimación, que es prudencial, es que se puede hablar de un millón de resoluciones pendientes. El problema es que, a raíz del 'caso Mari Luz', sólo se ha hecho una inspección de aquellos órganos donde se encontró el problema.

No entiendo por qué se hacen así las cosas

-A golpe de noticia.

-Ya es hora de hacer una diagnosis definitiva y aplicar una terapia. Y esta labor hay que hacerla entre todos, porque la Justicia no es sólo cosa de los jueces. Hace falta un gran reflexión de jueces, fiscales, abogados, procuradores, notarios, colegios profesionales... y, por qué no, de los representantes de los ciudadanos, ONGs...

-¿Y cuál sería su diagnóstico y su terapia? -No quiero ser pedante, pero hace muchísimos años ya dije que en España hacían falta el doble de jueces. Me dijeron que no sabía lo que decía, que era un exagerado.... Hoy sigo diciendo lo mismo, pero afortunadamente también lo dicen otros.

-¿Por qué no se amplían las vías de acceso a la carrera judicial? -Hay muchísimos abogados que podrían incorporarse a la judicatura y lo harían muy bien, pero el sistema de acceso se ha hecho intencionadamente tortuoso. Y puedo decir que en el CGPJ hay quien defiende que entren los menos posibles o ninguno.

-¿Por qué? -Habría que preguntárselo a ellos. Evidentemente tiene que ver con la 'pata negra', entre otras cosas. Uno de los males que aqueja a la Justicia española es la escasísima transfusión que existe de la abogacía a la judicatura. ¡Y no porque no haya buenos abogados!

 -Ha sido necesaria la muerte de una niña para poner en evidencia el fracaso del sistema judicial. -El 'caso Mari Luz' ha puesto en evidencia muchísimas cosas. En primer lugar, algo en lo que había absoluta unanimidad: que en la Justicia española faltan medios. En ese caso, en concreto, una sencilla aplicación informática que habría permitido localizar al condenado en el juzgado que le estaban buscando. Insisto: ¡una sola aplicación informática! No me cabe en la cabeza.

Además de falta de medios, carencias de personal.... La lista es larguísima.

-Siga, por favor. -¿Sabe cuál es el mayor mérito para ser juez sustituto? Demostrar que se es incapaz de superar las oposiciones para acceder a la judicatura. Es kafkiano. El candidato que acredite oficialmente que no ha logrado sacar la oposición para juez tendrá más puntos que un abogado con más de diez años de ejercicio y una trayectoria ejemplar. ¿Porque no se destina estos jueces sustitutos a hacer las ejecutorias y así los jueces de carrera pueden dedicarse a dictar buenas sentencias? Esto es demencial.

Modernizar el sistema

-¿Cree que el debate social servirá para algo? -Debe servir. Los medios de comunicación tienen en este momento la gran responsabilidad de mantener el nivel de atención. Esto no puede ser un episodio más. Por desgracia, la Justicia ni da ni quita votos y eso lo saben muy bien los políticos.

-¿Cree necesario un pacto de Estado? -Ahora es un momento óptimo para un pacto de Estado. Todos los temas de Justicia están en el candelero: el gobierno de los jueces, el Tribunal Constitucional con unos rifirrafes considerables con el Supremo y con un cuestionamiento sobre la elección de sus miembros, unos procedimientos del siglo pasado y una falta de medios que no es comparable a cualquier otro aparato administrativo. Estamos a tiempo de construir una Justicia moderna, hagámoslo entre todos.

-¿Cómo? -Las partidas de Justicia no son las más importantes del Presupuesto del Estado ni del de las comunidades autónomas. Son cantidades muy moderadas. Euskadi es un ejemplo de dedicación de más dinero y de mejor funcionamiento.

-Lo cierto es que hay una creencia generalizada de que la Justicia no funciona, que está desfasada. -La Justicia está desprestigiada desde hace muchísimo tiempo y ya no sé si se puede desprestigiar más. El principal problema es que nos hemos acostumbrado a que esté mal. Ese pacto de Estado sería imposible si no somos oídos todos los colectivos que estamos dentro de la Justicia.

-¿Cree que se les hace poco caso a los abogados? -Poco no, ¡ninguno! Y a pesar de que tenemos un conocimiento mucho más cualificado que el que tienen los jueces acerca del funcionamiento de los juzgados de cara a plantear soluciones a problemas puntuales.

-Pero su presencia en el CGPJ es testimonial. ¿Cree que debería ser mayor? -Sin duda. Es la primera vez que tenemos dos abogados entre sus 21 miembros. Pero es que abogados somos 166.000 y jueces, 4.000.

-¿No cree que ha habido cierta improvisación a la hora de tipificar nuevos delitos sin reforzar la Administración de Justicia? -Absolutamente. Se legisla con el periódico de la mañana. Y las leyes improvisadas son de muy baja calidad. Primero son aceptadas por la sociedad, pero una vez pasada la crisis, es la propia sociedad quien las repudia. ¡Por favor, qué dejen de legislar, intentemos cumplir lo que hay, que ya es bastante! Nos vamos a volver locos con semejante diarrea legislativa.

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