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El salario social, de mujeres

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Expertos analizan en Avilés la nueva prestación, de la que se benefician personas con bajos recursos
Por la izquierda, Encarna Hernández, Raquel Jiménez, Rosario Jiménez y Pilar Hernández, ayer, durante las Jornadas sobre el salario social.
ricardo solís ImageM. MANCISIDOR
«Gracias al salario social llegamos a fin de mes». Así de contundente es Encarna Hernández, una mujer que vive en el barrio de La Luz gracias a los euros que, desde hace más o menos un año, le ingresan en su cartilla en concepto de salario social básico. «Ahora los gitanos vivimos en pisos y esta ayuda nos da para pagar la renta», añade esta mujer que ahora piensa en cambiarse de piso, de un quinto con pasillo estrecho a uno con menos escaleras, acorde a su estado de salud.
Rosario Jiménez es otra beneficiaria del salario social que ayer participó en una jornada dedicada a esta prestación que organizó la concejalía de Servicios Sociales de Avilés y que se celebró en el Centro Municipal de Arte (CMAE) del Arbolón. Con la nueva prestación, Jiménez se siente más segura para afrontar el día a día. Sólo tiene una queja: «No cobramos un día fijo: tan pronto nos ingresan el dinero el día tres como el catorce». Aun así, Rosario Jiménez, Raquel Jiménez, Pilar Hernández o Encarna Hernández siempre reciben la prestación que les corresponde dependiendo de su unidad familiar. Son cuatro de las 12.400 personas beneficiarias en Asturias con el salario social básico. El 62,3 por ciento son mujeres, principalmente, entre 35 y 44 años.
En Avilés, concretamente, hay 862 unidades familiares beneficiarias del salario social o, lo que es lo mismo, 2.600 personas, el 63,5 por ciento del total. Y las cifras «cuadran», según la concejala avilesina Purificación García Villadonga. «Los datos del paro de enero nos dicen que en Avilés hay 3.084 mujeres en paro, un 68 por ciento de la población. Casi la misma cifra que recibe el salario social», explica.

Las cifras son, aun así, «esperanzadoras». «Cuando hablamos de salario social y de mujeres vemos que la gente no se estanca, hay continuas entradas y salidas. Las mujeres reciben esta prestación hasta que encuentran un trabajo y vemos que la ayuda es dinámica», dijo la edil, quien criticó a aquellos grupos políticos que se opusieron al salario.

Villadonga analizó ayer la política de Izquierda Unida en cuanto a los servicios sociales en la jornada que se celebró en el CMAE. Junto a ella estuvo el sociólogo experto en políticas sociales Manuel García Fonseca; el director general de Servicios Sociales, Pedro Jesús Rodríguez; la jefa de área de Servicios Sociales Comunitarios, Lina Menéndez; la consejera de Vivienda, Laura González, y el alcalde avilesino, Santiago Rodríguez Vega. Todos ellos abogaron por las políticas de inclusión social y laboral -«fundamentales para la integración», dijo Fonseca- y elogiaron, ante todo, el salario social respecto a la antigua prestación: el ingreso mínimo de inserción, una ayuda que hasta noviembre de 2005 llegaba a 5.500 personas de toda Asturias, frente a las más de 12.000 que se benefician ahora.
«Hay que felicitarse por esta ley; no es ninguna solución mágica, pero está ayudando a mucha gente y, a la vez, a todos nosotros. Con menos pobreza hay menos delincuencia, y así todo», apuntó Fonseca, quien a modo irónico matizó que la inversión para poner en marcha el salario social «no llega ni al gasto para un tramo de una autovía».
Los protagonistas de la jornada teórica y de análisis fueron, no obstante, las personas que reciben el salario social básico cada mes y que ayer abarrotaron el salón de actos del CMAE. Algunas, incluso, se atrevieron a dar su cara para relatar el antes y el después de sus vidas gracias al salario social. Para Andrés, Vanesa, José Manuel o Rosi, cuatro de los beneficiarios que prefirieron no dar sus apellidos, el salario social básico ha sido un impulso a nivel económico, pero también a nivel personal.
«Gracias al salario social he pasado de nada a mucho, he conseguido más de lo que buscaba. Ahora tengo, además de euros, amigos», dijo una mujer, emocionada, minutos antes de que un cómico entrara en la sala en busca de las sonrisas de las que presumen los beneficiarios del salario social en Avilés.

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