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«La sociedad materialista, por mala vergüenza, difumina la pobreza»

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Carmen Calzada Feliú, directora de Cáritas Diocesana de Salamanca.

«Lo tengo muy claro desde mi experiencia: no hay justicia si no existen caridad y misericordia»Es una castellonense que reside en Castilla y León desde 1965. Por eso se siente de aquí. Carmen Calzada Feliú, directora de Cáritas Diocesana de Salamanca -accedió al puesto en el año 2000-, interviene hoy en las Jornadas de Caridad, que organiza la institución eclesial de Zamora, con asistencia de unas 150 personas. En la conversación, analiza dos realidades: la labor de Cáritas y la situación de la pobreza, que tiene muchos rostros en esta sociedad del bienestar. JESÚS HERNÁNDEZ

- La caridad, a la luz de la encíclica "Deus caritas est", ¿qué...?
- La encíclica papal nos dice que la caridad es la transmisión del amor misericordioso de Dios en favor de la dignidad de la persona.
- No faltará quien considere que es un concepto anticuado.
- Yo creo que no es así. Se trata de la dimensión de la fe en favor de la persona y su dignidad. Ahora se utiliza mucho el término solidaridad. Pero cuando hablamos de caridad nos referíamos a una acción que se realiza desde la Iglesia y en la Iglesia.

- Se tiende a hablar de solidaridad. Más que de lo otro.
- Se trata de un término más secular. Juan Pablo II lo utilizó muchas veces. Lo mismo sucede con Benedicto XVI. Pero creo que es muy importante recuperar la dimensión de la caridad, que apunta a lo trascendente de la persona. Esta no es solamente sujeto de derechos y obligaciones.
- ¿Acaso no es la mayor verdad?
- Sí. Para mí, sí. Y lo es porque la caridad tiende a revisar y criticar todas las situaciones que impiden al hombre ser persona.
- Benedicto XVI afirma que la caridad «forma parte esencial de la misión originaria de la Iglesia, al igual que el servicio de la Palabra y los Sacramentos». ¿Eso es novedoso...o las cosas hay que recordarlas para no perder de vista lo fundamental?
- No resulta novedoso. La dimensión de la caridad es uno de los aspectos esenciales de las funciones pastorales de la Iglesia. Y el Papa vuelva a situarla, y lo hace en el contexto de hoy. Viene a decir que no hay evangelización sin el compromiso por la justicia, por la defensa de las personas. La caridad pertenece a la esencia misma de la Iglesia.
- ¿Qué casos se ven en Cáritas: todos?
- Todos, sí. Se trata de personas con un cúmulo de sufrimientos. Algunas se hallan totalmente deterioradas en su ser. La pobreza no es solamente la carencia de bienes económicos o de recursos para la subsistencia, sino la pérdida de la dignidad humana.
- ¿La caridad necesita organizarse?
- Sí. Lo dice Benedicto XVI. En una sociedad tan compleja como la actual, la caridad necesita organizarse y profesionalizarse. Por eso habla de la dimensión comunitaria y estructurada de la misma.
- Si desapareciese Cáritas, ¿qué pasaría con los servicios que presta a la comunidad, creyente o no?
- En esa hipótesis, si desapareciera Cáritas como organización se dejarían de cubrir una serie de atenciones y de preocupaciones por la persona, por los colectivos, por los grupos..., difíciles de atender. Cáritas atendió el pasado año, en todo el Estado, a más de un millón de personas. Y las once diócesis de Castilla y León se aproximaron a las 100.000 personas.
- La Iglesia "sustituye", a veces, en la labor social, al Estado.
- No debe sustituirlo. La lucha por la justicia y por una sociedad más equitativa es una tarea que corresponde a todos los estamentos sociales. El Papa manifiesta, en su encíclica, que el servicio de la caridad nunca sustituye a la labor del Estado. Además, éste es el único garante de la distribución de la riqueza, de la protección social. Sin embargo, la Iglesia tiene que continuar haciendo este servicio: no puede ni debe prescindir del mismo. No se trata, únicamente, de atender a las carencias, sino la recuperación de la persona, desde su condición de hijo de Dios.
- Hablamos de caridad. ¿Muchas veces no habría que hablar de justicia?
- Yo creo que Cáritas intenta hablar de las dos cosas al mismo tiempo. Pero no hay justicia si no existe caridad. Lo tengo muy claro desde mi experiencia diaria: no hay justicia si no existe misericordia.
- ¿El pobre, el necesitado, precisa ayuda o defensa?
- Las dos cosas. Es una de las tareas en las que Cáritas más ha avanzado: saber cuándo es necesaria la ayuda material y cuándo se requiere otro tipo de socorro. Si alguien necesita una sonrisa, no se le puede hablar de derechos; si alguien necesita pan, no se le puede dar una sonrisa. El aspecto de escucha y de discernimiento de la necesidad resulta fundamental en nuestro trabajo.
- Surgen nuevas pobrezas. ¿Alguna comienza a detectarse?
- Nos preocupa la inmigración como desarraigo. Y, sobre todo, la irregular, porque son seres invisibles. Como si no existieran.
- El fenómeno de la inmigración en Castilla y León...
- No puede hacernos olvidar las carencias que tiene esta región: disminución y envejecimiento de la población, bajas pensiones, falta de perspectivas laborales de los jóvenes. Hay que realizar una apuesta muy seria por el futuro de la juventud, la dignidad de los mayores y la integración del inmigrante.
- ¿La sociedad materialista esconde, por mala vergüenza, la pobreza?
- Sí. Estamos en un contexto rico, y, más que esconder, yo diría que la difumina.

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