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Un estudio sitúa a Ourense a la cabeza de la pobreza en Galicia

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El eje de la Autopista del Atlántico aparece como «vertebrador de cohesión social»El riesgo crece si el sustentador principal de una familia está en el medio rural, es pensionista y mujer 

La incidencia de la pobreza se mantiene en Galicia en porcentajes que rondan el 15% de la población, de acuerdo con la obra «La distribución de la renta en Galicia: análisis de la desigualdad y la pobreza», editado por la Fundación Caixa Galicia. La pobreza, sea como fuere, no se distribuye de forma homogénea por todo el territorio gallego, según las conclusiones de la obra de Carlos Gradín, Coral del Río y Olga Cantó, sino que «el riesgo de estar por debajo del umbral de la pobreza es más elevado en el ámbito rural en el urbano, y en la provincia de Ourense más que en el resto».

Con todo, ni la clasificación por tamaño de municipio de residencia, ni tampoco la división provincial, delimitan con precisión el fenómeno de la pobreza, si bien, para los autores de la obra citada, «existe una clara correlación de la incidencia de la pobreza con el nivel de ingreso medio y que éste proceda del trabajo por cuenta ajena, así como una correlación negativa con el nivel de desigualdad». Detectan los responsables del estudio que el eje de la Autopista del Atlántico aparece como «vertebrador de la cohesión social», puesto que las comarcas que se sitúan a lo largo de su recorrido, junto a zonas urbanas de Lugo y Ourense, muestran los niveles más bajos de incidencia de pobreza.  Pontevedra y Ourense  Las mayores tasas de pobreza se sitúan en áreas de Pontevedra oriental y la provincia de Ourense en el sur de Galicia, junto con el borde occidental de A Coruña, al norte. Dentro de las áreas urbanas destacan los autores de este análisis que Ferrol y Ourense «presentan niveles de pobreza más altos que otras ciudades, situándose en niveles de pobreza similares a la media de todo el territorio gallego». El menor riesgo de pobreza lo experimentan los residentes de las ciudades de Vigo, A Coruña, Pontevedra y Santiago, con valores para el porcentaje de pobres del 10% o menos. De forma especial se refieren los autores de la obra al problema de pobreza «creciente y muy severa» que se detecta en distintas áreas de Galicia, particularmente en áreas rurales de la Pontevedra oriental y Ourense.  Elementos diferenciadores  El análisis de los determinantes de la pobreza revela que las diferencias que se observan en el riesgo de pobreza se debe «tanto a la distinta frecuencia con la que encontramos las características socioeconómicas y demográficas en cada territorio, como al diferente modo en el que éstas afectan a dicho riesgo». Advierten Gradín, Del Río y Cantó que «entre los principales determinantes de la pobreza aparecen tanto la situación del sustentador principal, especialmente su nivel educativo y la procedencia de sus ingresos, como la de los demás miembros del hogar que contribuyen al presupuesto común», sin dejar de hacer notar que «alguno de los elementos diferenciadores en la explicación de la pobreza urbana y la rural se podrían resumir en el distinto papel que juegan los estudios del sustentador principal del hogar en cada zona o la diferente relevancia de las rentas procedentes de pensiones en cada ámbito territorial».  El estudio muestra una imagen dual, «en la que no aparece una, sino (al menos) dos Galicias: una más urbana y más ligada a la industria y a los servicios, con mayores tasas de actividad, con un mayor peso de las rentas del trabajo por cuenta ajena con un mayor empuje demográfico, más rica y a la vez más desigual, y claramente volcada a la fachada atlántica siguiendo la Autopista del Atlántico; en frente, otra más rural y alejada de las principales vías de comunicación, con tasas de actividad bajas, más ligadas a las actividades agrarias y/o pesqueras con menor valor añadido, con pérdida de peso demográfico, con una población muy envejecida, más pobre y las igualitaria, y donde las pensiones y las rentas por cuenta propia representante un porcentaje muy importante de los ingresos de sus habitantes».  Tasas de envejecimiento  Resaltan los autores del estudio cómo la estructura poblacional muestra una tasa de mayores de 65 años que supera el 21%, mientras que la de jóvenes menores de 18 años no llega siquiera al 15%, cuando en Europa rondan el 16% y el 23%, respectivamente.  

La pirámide de población, según consta el estudio, «se asemeja más a una seta que a una verdadera pirámide». La situación se torna crítica en el sur de Lugo y en la provincia de Ourense, con un tasas de envejecimiento que superan el 32%, para triplicar a la de menores, en torno al 11%.

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