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La oenegé valenciana alerta del peligroque corre su convoy atrapado en la frontera

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SILVIA TORMOVALENCIA

Esperanza sin Fronteras es la única oenegé que espera, a las puertas del puesto fronterizo Tha Sai Luat, poder entrar a Myanmar. Si les dejan, lo harán cargados de material para ofrecer asistencia a más de 1.200 personas afectadas por el ciclón.

Sin embargo, los cuatro voluntarios de esta organización valenciana llevan ya más de tres días esperando a que el Ejército de la antigua Birmania les deje pasar.

La situación que se vive desde el puesto fronterizo es "muy delicada para nuestros voluntarios", explicaba ayer el presidente de la ONG, Fernando Darder. Según comentó, "desde nuestra ONG se ha fletado un camión cargado de ayuda humanitaria".

 

Al parecer, y según los datos que maneja esta oenegé, existen tribus birmanas y residentes fronterizos que, dada la situación de crisis que se vive en el país, podrían asaltar el camión con el fin de hacerse con el material. "El convoy parado tantos días y cargado de material en la frontera es como un caramelo a las puertas de un colegio. Sin embargo, la enorme diferencia es que los que se lo quieren comer van armados", explicaba ayer preocupado Darder.

Está previsto que en la madrugada de hoy el presidente de esta ONG vuelva a ponerse en contacto con sus compañeros desplazados hasta la zona con el fin de tomar una decisión al respecto. "Lo que no vamos a permitir es que nuestros voluntarios pongan en peligro su integridad física. Sabemos que ante la situación que se vive en el país se han organizado mafias y no queremos ser uno de los objetivos de ataque de esas mafias".

Esperanza sin Fronteras se desplazó desde diferentes puntos de Tailandia, donde tienen centros de ayuda para los niños huérfanos del tsunami, con dos vehículos. En el interior del camión llevan lo necesario para montar un campamento de refugiados y ofrecer ayuda durante dos meses. Según explicó ayer el presidente de esta ONG, que tiene previsto desplazarse a la zona, "los cuatro voluntarios duermen encerrados en los vehículos por miedo a ser asaltados. Temen que sea el propio Ejército quien se quiera quedar con el material".

En la frontera hay birmanos residentes en Tailandia que quieren entrar para buscar a sus familiares y tampoco les dejan acceder. "La frontera está llena de desesperantes historias humanas".

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