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La crisis económica también alcanza al mecenazgo ambiental

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Representantes de algunas de las organizaciones filantrópicas más importantes de mundo han expresado este temor en en el Congreso Mundial para la Naturaleza

Antonio Cerrillo, Barcelona.

La crisis económica amenaza a corto plazo el flujo de ayudas que canalizan algunas fundaciones internacionales hacia la protección del medio ambiente.

Representantes de algunas de las organizaciones filantrópicas más importantes de mundo han expresado este temor en en el congreso mundial para la naturaleza. El mecenazgo verde ha sido hasta ahora un actividad en alza en países como Estados Unidos, Suecia o Suiza, en donde las desgravaciones fiscales de los gobiernos a los donantes ha permitido movilizar importantes recursos privados hacia la defensa del medio ambiente en países en desarrollo.

 

Maria Blair, vicepresidenta adjunta de la Fundación Rockefeller, explicó que tras cinco años de aumento presupuestario llega el momento de apretarse el cinturón.

Blair indicó que, obviamente, los fondos que se destinan a proyectos conservacionistas se verán recortados. "A corto plazo, yo creo que hay un riesgo de que se reduzcan las donaciones", indicó a este diario Russ Mittermeier, presidente de Conservation International, una organización que tiene entre sus patronos y donantes a Gordon Moore, fundador de Intel; el actor Harrison Ford; la reina Nur de Jordania, o el científico y naturalista Edgard Wilson. "Los ricos y los no tan ricos no van a dar tanto dinero a la conservación; va a ser un problema a corto plazo", reconoce Mittermeier, quien piensa que todo puede cambiar con el nuevo presidente de EE. UU.

Conservation International, con un presupuesto de 150 millones de dólares anuales, tiene en su haber algunos de los mayores hallazgos de nuevas especies de plantas y animales en el mundo. En una línea similar se mostró Ken Wilson, de la fundación norteamericana Christensen, quien sentenció: "Vamos a tener que afrontar los retos ambientales con menos dinero".

La gran paradoja es, pues, que cuando más se agolpan las evidencias de los graves daños infligidos al planeta, la crisis puede frenar los esfuerzos de mitigación y adaptación necesarios para afrontar el cambio climático. "De la misma manera que decimos que no es posible un crecimiento ilimitado de la economía, las fundaciones no van a poder seguir creciendo igual.

Tendremos que hacer más cosas con menos dinero", sentenció Wilson, convencido de que las fundaciones deberán extenderse a países emergentes (pues ahora la riqueza se acumula en otras partes del planeta). Graham Smith, presidente de la Fundación Toyota-Europa, juzgó que en el futuro lo prioritario es lograr un nivel cero de emisiones de gases invernadero y defendió que las empresas se comprometan en promover los modos de transporte más limpios (el coche híbrido Toyota Prius, por ejemplo, funciona en parte con motor eléctrico y en parte con motor de gasolina). El papel de la filantropía ambiental va más allá de la mera caridad y su necesidad surge de que "las empresas no pueden vivir en un mundo insostenible.

Debemos poner la preocupación por el medio ambiente en el centro de los negocios", sentenció André Hoffman, de la fundación suiza Mava. Por su parte, Ola Engelmark, de la Fundación Mistra, de Suecia, consideró que los proyectos se deberían centrar en incentivar lo que denominó "las tecnologías puente", destinadas a lograr el nivel cero de emisiones de gases invernadero.

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